jueves, octubre 8, 2026
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Se inundó la nueva sede del Museo del Cine

  • Una falla en una de las cámaras de desagote provocó el desborde de agua en el galpón general de la nueva sede.
  • El patrimonio había llegado durante la primera etapa de la mudanza.
  • La Asociación de Amigos expresó su preocupación por las condiciones de conservación.

Trasladado a un galpón en obra en Parque Patricios, el archivo no fílmico del Museo del Cine quedó rodeado por el agua tras las últimas tormentas. Entre la justificación oficial del Gobierno porteño y la alarma de especialistas, el episodio expone la histórica errancia edilicia de la institución y el impacto del desplazamiento de su dirección técnica.Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.

Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.

“Después de la primera fase de la mudanza del archivo no fílmico y biblioteca, este es el estado de situación cuando todavía ni siquiera se empezó a desembalar”, advirtió la Asociación de Amigos del Museo del Cine, al tiempo que denunció que se trata de patrimonio público irremplazable alojado en un espacio que carece de las condiciones mínimas indispensables.

Las intensas lluvias provocaron que, en el galpón de la avenida Amancio Alcorta al 2200, en Parque Patricios, el agua comenzara a filtrarse por el piso y a rodear las estibas de cajas que acababan de llegar.

Hubo corridas, brazos alzando bultos a toda prisa y manos desplegando papeles centenarios sobre el suelo para evitar una pérdida, mientras las imágenes se compartían rápidamente en redes sociales.Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.

Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.

Una falla de desagote

Poco después, la versión oficial del Ministerio de Cultura porteño intentó encuadrar la emergencia dentro de una tranquilizadora narrativa administrativa: “La semana pasada culminó la mudanza de una de las sedes del Museo Cine al nuevo edificio de la Avenida Amancio Alcorta. La nueva sede se encuentra con tareas de refacciones, obras y acondicionamientos para adaptar los puestos de trabajo y la conservación del patrimonio con los resguardos necesarios”, explicaron a Clarín.

Y completaron: “En el día de hoy, producto de las intensas lluvias, una de las cámaras de desagote no funcionó como debería hacerlo y provocó el desborde de agua en el galpón general del nuevo predio. Dicho suceso fue solucionado de manera inmediata y se procedió a la reubicación de las cajas embaladas con patrimonio del Museo para su resguardo”.

Para los especialistas en preservación y políticas culturales, el episodio de Amancio Alcorta no representa un simple accidente técnico de plomería, sino el emergente de un modelo de gestión que disocia el anuncio público del cuidado técnico riguroso.

CUL / Museo del cine

Así lo advierte a Clarín María Valdez, doctora en Educación, docente e investigadora de cine argentino y latinoamericano, Profesora Consulta de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y una voz con amplio conocimiento del entramado cultural porteño tras desempeñarse como asesora de proyectos para el Gobierno de la Ciudad, integrante del Comité de Selección del BAFICI y jurado de becas del Fondo Nacional de las Artes (FNA):

“El discurso oficial suele confundir el traslado físico con una política patrimonial –subraya Valdez–. Mudar un archivo histórico no es un mero servicio de flete: exige que el espacio de destino cuente previamente con estanqueidad garantizada, control climático y protocolos de contingencia activos antes de bajar una sola caja. Abrir un predio que todavía está en obra y depositar material gráfico centenario a nivel del piso en plena temporada de tormentas evidencia una improvisación inadmisible. No se puede hablar de modernización mientras se expone a la humedad y al barro el acervo documental que sostiene la memoria de nuestro cine”.

A la alarma se sumaron de inmediato la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual (AsAECA) y los gremios estatales, señalando la extrema vulnerabilidad a la que se expuso a las colecciones.

A fines de junio, el Ministerio de Cultura presentó la mudanza a Parque Patricios como una supuesta refundación institucional: prometió unificar áreas, mejorar puestos laborales y construir un laboratorio especializado para material de nitrato.

Sin embargo, ese anuncio coincidió con un hecho que sacudió a la comunidad cinematográfica local e internacional: el apartamiento de la historiadora Paula Félix-Didier de la dirección del Museo tras más de 17 años al frente de la institución.Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.Se inundó la nueva sede del Museo del Cine y tuvieron que rescatar los materiales. Foto: redes sociales.

Durante su gestión, iniciada en 2008, el museo cobró notoriedad mundial con el rescate de los rollos perdidos de Metrópolis y consolidó lazos de cooperación con The Film Foundation, la UCLA y la FIAF, aun bajo severas asfixias presupuestarias.

La decisión oficial de desplazarla –en medio de tensiones internas con la ministra Gabriela Ricardes y áreas vinculadas a Hernán Lombardi– despertó el rechazo unánime de archivistas, investigadores y exdirectores del BAFICI. La advertencia de la comunidad fue unánime: descabezar al equipo técnico justo antes de iniciar complejos traslados de colecciones ponía en riesgo físico los materiales.

El desborde pluvial en Parque Patricios confirmó los peores pronósticos: el patrimonio fue depositado en un predio en refacción antes de garantizar las condiciones edilicias elementales.

La inundación en Parque Patricios tampoco es un hecho fortuito: es el eslabón más reciente de una errancia histórica de más de cincuenta años. Desde su fundación en 1971, el Museo del Cine nunca logró una sede definitiva y unificada.

Deambuló por el Teatro San Martín, el Instituto Di Tella, el Centro Cultural Recoleta, un edificio en calle Sarmiento y la sede de Defensa 1220. Cuando a fines de los 2000 debió abandonar San Telmo, sus colecciones terminaron arrumbadas en un galpón del Correo Argentino en Barracas.

Luego quedó dividido entre la sala de exhibición de Caffarena 49 y el depósito de Ministro Brin 615, en La Boca, un inmueble junto al río donde noventa toneladas de acetato y tres toneladas de nitrato convivieron con humedad extrema e infracciones de seguridad laboral que derivaron en denuncias y amparos judiciales.

Un edificio para el museo

“Entonces esto es histórico –advierte Valdez–. El tema de encontrar un edificio para el museo es que sea uno que reúna ediliciamente una serie de características que permita albergar no solamente el material de archivo (libros, biblioteca), sino también depósito de vestuario, guiones, fotografía, escenografía, toda la parte de digitalización, catalogación, afiches, conservación y restauración. Es un tipo de edificio con características muy particulares para cuidar esos distintos tipos de patrimonios. Siempre hubo preocupación por las condiciones del nuevo edificio y por si la zona donde estaba era inundable”.

Ahora, el inmueble de Amancio Alcorta –un galpón que tampoco es propio, sino alquilado con contrato hasta fines de marzo de 2029– reedita el mismo circuito de precariedad: traslados apurados, desagües que colapsan y trabajadores que deben secar documentos históricos con toallas.

En un país donde los especialistas calculan la pérdida de cerca del 90% del cine mudo y del 50% del cine sonoro por desidia, descomposición química y falta de laboratorios, cada centímetro de agua que sube en un depósito no es una simple contingencia climática: es un fragmento de la identidad colectiva que queda al borde de desaparecer para siempre.

Fuente: https://www.clarin.com/cultura/inundo-nueva-sede-museo-cine-rescatar-materiales-corridas_0_sxTeSbC3XP.html

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