martes, julio 21, 2026
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Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, llega al Ballet del Colón

  • Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, la gran creación de Christopher Wheeldon, llega por primera vez al Ballet del Colón bajo la dirección de Julio Bocca.
  • La bailarina canadiense Jillian Vanstone, la primera intérprete del personaje, revela cómo la fantasía, el amor y el desafío técnico convierten a esta Alicia en una aventura extraordinaria.
  • Entre el 16 y el 26 de julio.

El próximo 16 de julio el Ballet del Colón, que dirige Julio Bocca, lleva a escena Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, obra del coreógrafo británico Christopher Wheeldon que viene teniendo un éxito prolongado y muy firme en grandes escenarios del mundo.

El ballet está basado, desde luego, en la deliciosa novela homónima del autor victoriano Lewis Carroll, y fue estrenada originalmente en el año 2011 por el Royal Ballet de Londres.

La historia de la Alicia literaria, es decir, de su extraño sueño en una siesta estival, está poblada por los más extravagantes personajes y por situaciones estrambóticas que bien podríamos definir como de un absurdo poético. ¿Cómo llevar todo esto al lenguaje de la danza?

Es Jillian Vanstone, nacida en Canadá y que actualmente vive en Londres, quien lo cuenta a Ñ. Fue la primera Alicia de la obra de Wheeldon y desde hace mucho tiempo es también responsable de montar este ballet –entre otras creaciones del coreógrafo– en distintas compañías del mundo y ahora por primera vez en el Teatro Colón.

–¿Podemos retroceder a su propia experiencia en el rol de Alicia?

–Fue un regalo. Había bailado coreografías de Christopher previamente, pero esta fue la primera vez que pude trabajar con él de una manera tan profunda, una oportunidad para sumergirme en un personaje, para involucrarme realmente en él. Era justo el momento de mi carrera en el que estaba preparada para un desafío como este. Y también me encantó el desafío técnico porque es muy difícil en este aspecto.

–¿En qué sentido?

–Por un lado, requiere una gran resistencia física, distinta a la de otros ballets en los que el personaje principal sale en distintos momentos del escenario. No, aquí a lo largo de dos horas Alicia nunca abandona la escena y es preciso tener la energía necesaria para mantener la calidad interpretativa durante todo ese tiempo. Por otro lado, este rol pide aprender muchísimos pasos, muchísimas cuentas musicales y muchísimas relaciones con el resto de los personajes.

–¿Cómo encara estas dificultades con las varias Alicias de la compañía del Colón que van a asumir el rol en diferentes funciones?

–¡Los ojos de las bailarinas empiezan a abrirse cada vez más frente a la magnitud del todo! Hoy hablé con una de ellas en el ensayo: “Estamos en la tercera semana. Todo va avanzando, pero te vas a sentir todavía un poco abrumada. Es normal”.

–¿Inciden en algo las -inevitablemente- distintas personalidades de las intérpretes?

–Algo muy importante para Christopher es que la estructura de la coreografía sea muy clara y que la intención de la totalidad se entienda perfectamente. Pero una vez que se comprende esa estructura, hay espacio para que la personalidad de cada intérprete pueda brillar. Necesitamos precisión, musicalidad y que ciertos elementos narrativos ocurran con exactitud cada vez. A mí, personalmente, me había entusiasmado mucho como bailarina encontrar a alguien que me permitiera esa libertad dentro de un marco definido. Sentía que podía aportar ideas en los ensayos y que había un verdadero intercambio artístico.

La bailarina canadiense Jillian Vanstone. Foto: Martín Bonetto

La bailarina canadiense Jillian Vanstone. Foto: Martín Bonetto

–¿Qué elementos narrativos, en términos de danza, incorporó Christopher a la historia de Lewis Carroll?

–Por un lado, un elemento romántico que en el libro no existe: Alicia se enamora del hijo del jardinero, su compañero de juegos desde la infancia. Por eso, esta Alicia tiene alrededor de quince años de edad, no doce como el personaje literario. Por otro lado, al comienzo vemos el entorno real de Alice, con sus hermanas, Lewis Carroll, su madre y su padre, que era decano de una universidad. Y tenemos una fiesta en el jardín con todas las personas reales de su vida antes de que se quede dormida.

–¿Estos personajes reaparecen?

–Sí, pero convertidos en personajes del País de las Maravillas. Su madre es la Reina de Corazones y Lewis Carroll, el Conejo Blanco.

–¿Cómo se revela la faceta romántica?

–Alicia y este muchachito Jack están en esa edad en la que, de repente, empiezan a reconocer que quizás sienten algo diferente el uno por el otro. Alice cree que lo ha perdido como amigo; pero cuando se queda dormida, se encuentra en el País de las Maravillas y busca el jardín de flores, como ocurre en el libro, en realidad está buscando a Jack.

–Tanto Alicia en el País de las Maravillas como Alicia a través del espejo dependen mucho de un lenguaje muy ingenioso y poético dado por la palabra escrita. ¿Cómo resolvió Christopher su “traducción” al lenguaje sin palabras de la danza?

–Es cierto que la Alicia en el País de las Maravillas de Carroll depende muchísimo de las palabras escritas. Pero podría compararlo con Romeo y Julieta, donde las palabras de Shakespeare son tan importantes. Sin embargo, la fisicalidad del movimiento, cuando se ha llevado Romeo y Julieta a una obra de ballet, puede transmitir emoción, casi como si pudieras escuchar las palabras de Shakespeare al verlo. Creo que con Alicia ocurre algo parecido. Cuando interpreté esta obra y volví a leer la novela, la manera en que estaban escritas las palabras me ayudó a comprender cómo podía sostenerse el personaje, cómo podía moverse. Utilizaba mentalmente muchas de las frases mientras construía algunos movimientos.

–¿Tiene mucho peso en este ballet el elemento romántico?

–A lo largo de la él vemos a una joven que recién empieza a convertirse en mujer. Y al final ha atravesado tantas cosas y ha crecido tanto que su amor también se ha desarrollado. Comienza como un amor tímido, juvenil, y finalmente se convierte en su expresión más auténtica. Pero lo que también amo de este ballet es que no es solamente un relato romántico. Me encanta lo que Christopher hizo con esta historia: creó una profundidad de personaje y una profundidad emocional que el público siente de verdad al final. Y entonces está la historia seria, está la locura y el disparate y está la historia de amor; todo está ahí.

–Entiendo que es una producción enorme, ¿podría contar algo al respecto?

–Es verdad, tiene más la escala de un espectáculo de Broadway que de un ballet. Tenemos ensayos específicamente dedicados a asegurarnos de que todo eso funcione: porque hay muchísimos cambios rápidos de vestuario, cambios de peluca, cambios de maquillaje. Hay también cuestiones de seguridad, porque hay enormes piezas de escenografía moviéndose y todo esto tiene que estar perfectamente aceitado. En realidad, detrás del escenario hay una verdadera “coreografía” que es preciso ensayar.

–¿Cuántas personas intervienen detrás del escenario para todos esos cambios?

–Ochenta, el mismo número de quienes están en el escenario.

*El ballet Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas se presenta entre el 16 y 26 de julio, a las 17 o a las 20 (según el día), en el Teatro Colón, Libertad 621.

Fuente: https://www.clarin.com/revista-n/alicia-baila-suenos-colon_0_w65056tJEW.html

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