viernes, julio 3, 2026
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El reencuentro de Adriana Lestido con las protagonistas de su foto más famosa

Tomada en una marcha en 1982, la fotografía mostró a una madre y a su hija unidas por el dolor de la desaparición forzada.Durante décadas se desconoció quiénes eran las protagonistas de la imagen.Un reencuentro permitió reconstruir la historia de Avelino Freitas, obrero y delegado sindical desaparecido por la dictadura.

Noviembre de 1982. Aunque la dictadura militar comenzaba a quebrarse, la represión y las desapariciones continuaban. Adriana Lestido, una joven de 27 años que daba sus primeros pasos en el oficio de la fotografía, acababa de entrar a trabajar como colaboradora en el diario La Voz. No había sido fácil: las redacciones de la época mantenían fuertes resistencias a incorporar mujeres en el área de prensa.

Una madre joven con su pequeña hija, ambas unidas por el llanto y el pañuelo blanco en el retrato de Adriana Lestido. Foto: gentileza.

Una madre joven con su pequeña hija, ambas unidas por el llanto y el pañuelo blanco en el retrato de Adriana Lestido. Foto: gentileza.

Apenas un día después de haber cubierto el violento Lanusazo, donde la policía le robó casi todo su equipo, Lestido fue enviada a cubrir la Marcha por la Vida, una movilización convocada por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) bajo el lema “Con vida los llevaron, con vida los queremos”.

Al no tener sus lentes habituales, la fotógrafa asistió solo con un lente normal. Al contrario de lo que sucedía habitualmente, la marcha no se realizó en la Plaza de Mayo, sino en la Plaza Alsina de Avellaneda, con el objetivo de presionar por la liberación de los detenidos en Lanús.

Allí, entre la multitud, Lestido quedó encandilada por la presencia de una madre joven con su pequeña hija, ambas unidas por el llanto y el pañuelo blanco.

“Todos los reporteros fueron al pie del improvisado escenario donde hablaban los oradores. Pero yo no pude moverme, me quedé como imantada al lado de esa mamá con su hija. En un momento, la mamá la alzó y gritaron juntas, como un solo ser. Fue cuando hice la foto, son solo 3 cuadritos”, recuerda Adriana Lestido sobre el nacimiento de su obra fundante.Blanca Freitas y su hija Mariela, junto a la fotógrafa Adriana Lestido. Foto: gentileza.Blanca Freitas y su hija Mariela, junto a la fotógrafa Adriana Lestido. Foto: gentileza.

Foto de portada

La imagen fue la portada del diario al día siguiente, consagró el respeto de sus pares hacia su trabajo y, en 1984, recibió el primer premio de la APDH.

“Todo lo que está en esa foto, el vínculo fuerte madre-hija, el desamparo, la fuerza ante el dolor, la ausencia del hombre… es la base sobre la que construí lo que hice a lo largo de mi camino”, contó después la fotógrafa.Adriana Lestido fotografiada por Freddy Heer. Foto: archivo Clarín.Adriana Lestido fotografiada por Freddy Heer. Foto: archivo Clarín.

Si bien durante muchos años se creyó que la joven de la foto reclamaba por su compañero de vida, 30 años después, Lestido logró ubicar a las protagonistas en Villa Domínico y conocer la verdadera historia.

La mujer de 27 años (la edad que tenía Lestido cuando sacó la foto) era Blanca Freitas y la niña de casi 4 era su hija Mariela. Aquel grito desgarrador no era por su marido, sino por Avelino «Chiche» Freitas, hermano de Blanca y tío de Mariela.

Avelino era un joven delegado obrero de la fábrica Molinos Río de la Plata que fue detenido-desaparecido el 1 de julio de 1976 mientras esperaba el colectivo para ir a trabajar. Según registros de organizaciones de trabajadores y trabajadoras, más del 50 % de los detenidos desaparecidos fueron de la clase obrera y, en especial, delegados gremiales.

Avellaneda, una localidad esencialmente fabril, sufrió en primera línea el industricidio llevado adelante por la dictadura cívico-militar, ensañándose especialmente con los delegados sindicales de las grandes plantas de la zona.

A medio siglo de aquellos hechos, la búsqueda de justicia sigue viva: el juicio oral por 3 de las 27 desapariciones de los trabajadores de Molinos Río de la Plata está en danza.

A 50 años de la dictadura, la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) llevó adelante un conversatorio que estuvo integrado por Adriana Lestido, Blanca Freitas y Mariela Pérez, las protagonistas del retrato; Enrique Arrosagaray, periodista e historiador de Avellaneda y biógrafo de Azucena Villaflor; Alejandro Kaufman, ensayista y crítico cultural; Pablo Llonto, abogado defensor de las víctimas en la causa Molinos; coordinado por Carolina Muzi, docente de la institución.

Además, se realizó un afiche desplegable con la foto y el acto fue abierto por el rector de la Universidad, Jorge Calzoni. Entre el público se encontraban las hijas de Avelino.

En ese encuentro, Blanca y Mariela, que ya es una mujer adulta, volvieron a pedir justicia por Avelino y por todos los detenidos desaparecidos, así como la restitución de los nietos que todavía no conocen su verdadera identidad.

Un reencuentro inolvidable

El reencuentro entre Lestido y las protagonistas de la foto será recordado por las tres para siempre.

Avelino Freitas nació el 5 de febrero de 1948, estudió en una escuela técnica y a los 25 años ya era delegado en Molinos Río de la Plata, empresa de Bunge y Born. Integró la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y luchó por jornadas de trabajo dignas, baños, duchas y vestuarios en el lugar de trabajo. Según su hermana Blanca, fue elegido delegado el 30 de agosto de 1973 y era “peronista hasta las tripas”.

Una madre joven con su pequeña hija, ambas unidas por el llanto y el pañuelo blanco en el retrato de Adriana Lestido. Foto: gentileza.

Una madre joven con su pequeña hija, ambas unidas por el llanto y el pañuelo blanco en el retrato de Adriana Lestido. Foto: gentileza.

Acorde a lo que cuentan, Avelino logró que el ministro de Trabajo del tercer gobierno peronista, Ricardo Otero, fuera a recorrer la planta para reclamarle mejoras.

A las 5 de la madrugada del 1 de julio de 1976, Avelino salió de su casa (vivía en una casilla dentro de Villa Corina) para ir a trabajar. En la parada del colectivo, lo secuestraron y lo ingresaron en la comisaría 4.ª; fue la última vez que lo vieron con vida.

“Somos una carrera de Diseño que funciona en Piñeyro, el corazón industrial de la Argentina, donde estaba la Siam y tantas otras fábricas. De hecho, funcionamos en una barraca lanera, en una zona que sufrió un industricidio tras otro. Por eso, haber hecho este encuentro en Avellaneda es muy emocionante”, dice a Clarín Carolina Muzi, quien pensó la actividad junto a la decana de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNDAV, Lucrecia Piatelli.Adriana Lestido y la búsqueda de la unidad original. Nota de Arte Revista Ñ 29-7-23Adriana Lestido y la búsqueda de la unidad original. Nota de Arte Revista Ñ 29-7-23

A pocos meses de que se cumplieran 50 años del golpe, la foto reproducida en blanco y negro y en tamaño gigante fue pegada en una esquina de Barracas, cerca de la casa de Adriana Lestido, en agradecimiento por su trabajo, pero también puede verse en patios de casas, en tatuajes, en afiches, en remeras, en sellos, en prendedores, en museos y en carros de comida.

“Fue fuerte para mí, ricotera desde siempre, que el funeral del Indio haya sido en Villa Domínico, donde vive Blanca Freitas, porque además la foto fue hecha justamente en Avellaneda. Y fue hermoso encontrarla en el video de homenaje al Indio de Canal Encuentro”, dice Lestido, que sigue encontrando huellas al andar.

Fuente: https://www.clarin.com/cultura/conmovedor-reencuentro-adriana-lestido-protagonistas-foto-famosa_0_HUg8nBbo6g.html

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