Bares, restaurantes y cafés de Buenos Aires recomendados
- La sección 36 Hours in del periódico estadounidense propuso un recorrido de fin de semana que combina el circuito cultural con rincones poco conocidos.
- El trayecto busca reflejar el atractivo de los comercios antiguos junto al dinamismo de los nuevos cocineros y emprendedores que revitalizan la ciudad.
¿Cómo descubrir la esencia de una ciudad en apenas 36 horas? Esa es la propuesta de 36 Hours in, la reconocida sección de viajes del diario estadounidense The New York Times que recorre distintos destinos del mundo con una mirada que va más allá de los circuitos turísticos tradicionales.
Bares con historia, restaurantes que reflejan la identidad gastronómica local, rincones poco conocidos y paseos imperdibles forman parte de sus itinerarios, pensados para quienes quieren descubrir lo mejor de una ciudad en un fin de semana.
Esta vez, la elegida fue Buenos Aires. “Es una ciudad nostálgica, con cafés y comercios que conservan, de manera natural, un encanto de otros tiempos que se ha perdido en otras grandes ciudades del mundo”, describe la periodista Emma Bubola. Pero también destaca su dinamismo y la creatividad de los artistas que buscan abrirse camino en un contexto social y económico inestable.
Los restaurantes, bares y cafés de Buenos Aires recomendados por The New York Times
El recorrido propuesto tiene una fuerte impronta cultural. Incluye desde el Teatro Colón hasta el polo de arte contemporáneo ubicado en Galerías Larreta, le da espacio al diseño de vanguardia y reserva un lugar protagónico para la gastronomía porteña, con especial atención a algunos de sus establecimientos más históricos.
Entre los elegidos aparece un restaurante tan clásico como el centenario Zum Edelweiss, que, según destaca la publicación, “se convirtió en el lugar de encuentro por excelencia después de las funciones del Teatro Colón para actores, cantantes de ópera, intelectuales y políticos”.
También recuerda su aparición en la película nominada al Oscar, Argentina, 1985. Entre los platos recomendados figuran los ñoquis con goulash y el bife a la Bismarck, coronado con un huevo frito.
Tradicional y siempre concurrida: así es Parrilla Peña según The New York Times. Foto: Martín Bonetto
A la hora de sugerir dónde comer un buen asado, en lugar de inclinarse por las parrillas contemporáneas que ganaron protagonismo en los últimos años, el diario elige la clásica Parrilla Peña, en Recoleta. La describe como un restaurante tradicional y siempre concurrido, donde los mozos se mueven rápidamente entre las mesas repletas de comensales y el aroma de la carne asada impregna el ambiente. Su recomendación es el ojo de bife, “tan tierno que se deshace en la boca”.
El circuito retro también incluye al “querido Varela Varelita”, en Palermo, uno de los bares notables porteños que conserva su atmósfera de otros tiempos. “En este lugar sencillo y sin pretensiones se respira un intenso ambiente de debate intelectual”, señala Bubola, que también repara en sus mesas de fórmica y los ventiladores de techo que giran lentamente. La sugerencia es pedir una cerveza o un vermut con soda, acompañado de maní.
Otro de los bares recomendados es el Boliche de Roberto, en Almagro, un pequeño espacio que conserva la tradición del tango en vivo. La periodista destaca la posibilidad de escuchar a los músicos a escasos centímetros de distancia y propone completar la experiencia con un fernet con Coca-Cola, como lo haría un habitué porteño.
Coronado, el restaurante del MALBA. Foto: Ariel Grinberg
Pero en este recorrido por Buenos Aires también hay lugar para propuestas más contemporáneas, como Coronado, el restaurante que funciona dentro del MALBA. Allí, la periodista recomienda probar el mbejú, una tortilla crocante elaborada con almidón de mandioca, típica de Paraguay y del noreste argentino, que se sirve con huevo poché, espinaca fresca y panceta. Otra de sus sugerencias es la clásica palmerita azucarada.
Del mismo grupo gastronómico destaca Chuí, en Villa Crespo, que funciona en una antigua nave industrial transformada en un exuberante jardín al aire libre. Además de elogiar el entorno, menciona algunas de sus especialidades, como el queso llanero grillado con vinagre de frutas, la polenta blanca y la palta quemada.
Los cafés de especialidad también forman parte del itinerario. El elegido es Cora, ubicado en la planta baja del emblemático edificio Kavanagh. Su diseño, inspirado en la estética Art Déco del histórico rascacielos, recrea la elegancia de sus espacios interiores, con barras de mármol y mobiliario de época.
El entorno de Chuí, elogiado por The New York Times.
En el centro porteño, la selección incluye a Acuario Bar, ubicado en Paraguay al 900, en la planta baja de la Casa de Estudios para Artistas. “Con sus asientos tapizados en terciopelo celeste, sus ventanas onduladas y su barra de acero inoxidable, tiene algo de submarino urbano”, describe la periodista.
El edificio, construido en 1939, es un exponente de la arquitectura modernista y está ubicado en una zona que, a mediados del siglo XX, fue uno de los epicentros de la escena artística porteña. Hoy, Acuario recupera parte de ese espíritu y, según la publicación, “funciona como una suerte de punto de encuentro, entre tragos, de la nueva generación de jóvenes creativos que está revitalizando el barrio”. Entre las recomendaciones de la carta aparecen el vitel toné, la mousse de chocolate y los dirty martinis de la barra.
Lejos de limitarse a los restaurantes más famosos o a los lugares que suelen encabezar las guías turísticas, el itinerario de The New York Times propone descubrir una Buenos Aires diferente, donde el pasado y las nuevas tendencias conviven con naturalidad.
Cora café funciona en la planta baja del edificio Kavanagh. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.
Vista a través de ojos extranjeros, la ciudad revela una faceta bohemia, sofisticada y algo nostálgica. Un circuito alternativo que encuentra su atractivo tanto en los viejos bares de barrio, con sus mesas de fórmica y mozos de oficio, como en los restaurantes de diseño y las barras que convocan a una nueva generación de artistas y creativos. Una combinación que, quizás por cotidiana, los propios porteños no siempre alcanzamos a apreciar.
