domingo, abril 19, 2026
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Mauricio Dayub: “Quiero arreglar el mundo, pero con herramientas de ferretería”

Actor, autor y productor, el creador de El equilibrista y El amateur reflexiona sobre el oficio teatral, la comunidad que sostiene al escenario argentino y una convicción que atraviesa su carrera: el talento importa, pero sin trabajo no hay obra posible.

Hay un momento en la conversación con Mauricio Dayub en el que el recorrido por su estudio se vuelve un mapa íntimo del teatro. Abre puertas, señala bauleras, muestra restos de escenografías, utilería, cables, baúles. Cada objeto tiene una historia y todos parecen responder a una misma obsesión: cuidar el espectáculo desde el primer ensayo hasta el último aplauso.

Para él, el teatro no empieza cuando se levanta el telón ni termina con el saludo final. Es un proceso largo, colectivo, casi artesanal, en el que cada detalle cuenta.

Ese modo de trabajo –en el que conviven actor, autor y productor en una misma persona– explica también, en parte, la persistencia de sus obras: El equilibrista y El amateur, dos espectáculos muy distintos entre sí que, sin embargo, llevan años de gira y continúan convocando espectadores que vuelven una y otra vez.

Ahora ese camino suma un nuevo capítulo: la publicación de ambos textos en libro por la editorial Orsai, que inaugura con ellos su colección dedicada al teatro. La presentación será también una celebración del camino recorrido por estas obras durante casi una década.Mauricio Dayub en "El amateur".Mauricio Dayub en «El amateur».

Durante el encuentro, el 14 de abril, hablarán Hernán Casciariimpulsor de la colección teatral de Orsai; el dramaturgo Mauricio Kartun, autor de las contratapas; el productor Carlos Rottemberg, que escribió la nota de presentación; y el investigador teatral Jorge Dubatti, autor de los prólogos. Habrá además una banda liderada por el músico Pablo Brie, quien compuso la música de El equilibrista, y una serie de recuerdos compartidos –fotos, videos y anécdotas– que reconstruyen el recorrido de estas dos obras, que han pasado por más de setenta ciudades y cinco países y siguen conmoviendo al público.

–La presentación de los libros sirve de excusa perfecta para celebrar al teatro.

–Sí, porque el teatro argentino no es solo lo que hacen los actores o los productores. Hay un montón de gente alrededor: los que sacan fotos, los que escriben sobre teatro, los que organizan grupos para ir a ver funciones, los que enseñan a mirar. Hay jurados de premios, gente que recomienda obras entre amigos, espectadores que no se pierden ninguna temporada. Esa red apasionada es la que hace que todo exista.

–Una comunidad cultural muy fuerte.

–Totalmente. Si no estuviera esa comunidad, sería imposible. Yo pude hacer nueve años y medio de Toc Toc en la calle Corrientes porque antes hubo gente que abrió camino: artistas que recorrieron pueblos, productores que apostaron, espectadores que sostuvieron el hábito de ir al teatro.

La magia en escena

Es recurrente que, durante las giras en el exterior, colegas extranjeros se sorprendan con algo que en Buenos Aires parece natural: la concentración de salas teatrales en unas pocas cuadras. “En muchos países me dicen: ‘¿Cómo puede ser que tengan todos los teatros en la misma calle?’. Eso genera algo único: la gente sale de una obra y entra a otra, cena cerca, vuelve al teatro. Es una cultura muy especial”.

En el escenario, Dayub puede sostener durante más de una hora la atención de una sala entera. Logra que el público ría, se emocione y termine en silencio. Esa escena –la de un actor que convierte recuerdos familiares, derrotas íntimas y sueños persistentes en materia teatral– resume bastante bien quién es.

Pero antes de llegar a ese punto hubo años de incertidumbre en Buenos Aires, trabajos precarios, mudanzas constantes y la decisión obstinada de seguir estudiando teatro, aunque nada garantizara un futuro.

De ese recorrido nacieron dos obras que terminarían marcando su trayectoria y que hoy ocupan un lugar central en su camino artístico: El amateur y El equilibrista. Distintas en tono y estructura, pero atravesadas por una misma sensibilidad: personajes comunes que se animan a perseguir un sueño improbable.Mauricio Dayub en "El equilibrista". Mauricio Dayub en «El equilibrista».

–En varias de tus obras aparece la idea de animarse a perseguir un sueño. ¿Ese impulso tiene que ver con tu propia historia?

–Sí, totalmente. Yo abría la puerta del garaje de mi casa en Paraná, Entre Ríos, y soñaba con ser actor. Leía la cartelera del diario con los nombres de los teatros de Buenos Aires y me preguntaba: “¿Cómo voy a hacer para llegar ahí si todo esto solo está en mi cabeza?”.

La respuesta no llegó rápido. Por mandato familiar cursó cuatro años de Ciencias Económicas en Santa Fe, mientras estudiaba teatro. Hasta que decidió seguir su vocación y se mudó a Buenos Aires. En ese tiempo hizo un pacto personal que todavía hoy recuerda: “En los momentos más difíciles me dije que lo mío no iba a ser rápido ni fácil. Que, si trabajaba, investigaba y trataba de mejorar lo que hacía, en algún momento se podía dar. Y si no se daba, igual iba a pasar la vida haciendo lo que quería”.

El amateur fue una obra decisiva en ese camino.

–Sí. Fue un proyecto muy personal. La escribí, la produje y la actué (logró premios, se hizo en varios países, tuvo tres ediciones en libro y hasta una película dirigida por Juan Bautista Stagnaro). Pero lo que más me importa es lo que pasa con la gente cuando la ve. Habla de la amistad, de la pasión, de dar la vida por algo sin esperar nada a cambio.

–Años más tarde llegaría El equilibrista, el unipersonal en el que reconstruís tu historia familiar y tu propio recorrido en el teatro.

–En algún momento entendí que tenía que contar mi propia historia. Y cuando empecé a hacerlo apareció la historia de mi familia, de mis abuelos inmigrantes, de todo lo que había detrás de ese sueño.

Estrenada en 2019, la obra se convirtió en uno de los fenómenos teatrales más persistentes de los últimos años. Superó las 800 funciones, recorrió decenas de ciudades y recibió premios como el ACE de Oro, el Estrella de Mar de Oro y el Konex al Mejor Unipersonal de la década.

En su estudio, cada baúl está identificado con el nombre de la obra correspondiente: El equilibrista, El amateur. Para Dayub, salir de gira es una forma de respeto hacia el público.

“Lo que hago acá lo llevo a donde vaya. Muchos productores dicen: ‘Hagámosla con lo que ya hay en el teatro’. Tal vez lo digo porque yo soy de una ciudad chica. Cuando venían compañías de gira, a veces usaban los muebles que había detrás del escenario. El público veía siempre los mismos sillones y la misma alfombra. Cambiaban los actores, pero la escenografía era la misma. Y yo pensaba: el espectador merece ver la obra como fue pensada”.

Por esa razón, Dayub viaja a cada ciudad con técnicos, iluminadores, utileros y asistentes de producción. “Cada rubro tiene que estar cuidado. Ese respeto por el trabajo se nota después arriba del escenario”, dice el actor, de mirada intensa, mientras recuerda aquellos días en que su abuelo le prestaba un bolso para llevar los elementos con los que hacía espectáculos infantiles, cuando animaba cumpleaños y fiestas familiares.

–El trabajo aparece como una idea central en todo lo que contás.

–Creo que algo cambió en la forma en que hoy se piensa el éxito. Cuando empecé quería hacer algo. No quería ser alguien. Hoy muchas veces parece al revés: primero queremos existir, ser alguien. La diferencia está en lo que queda. Si querés ser alguien y lo lográs, puede ser algo efímero. Pero si querés hacer algo y lo conseguís, en el proceso te formás, construís identidad.

Para el actor, productor y director que abrió las puertas de Chacarerean Teatre –una usina donde escribir y pensar sus espectáculos– trabajar es poner la cabeza, enfocarse, estar atento: Despabilado, la palabra que le repite a su hijo como un mantra cada mañana.

“Sabés lo que pasa… Yo quiero ayudar a arreglar el mundo, pero con las herramientas que todavía venden en la ferretería”.

*El equilibrista se presenta los miércoles de abril, a las 20, en El Nacional Sancor Seguros, Corrientes 960.

*El amateur se presenta los jueves, a las 20.30, en Chacarerean Teatre, Nicaragua 5565.

*Los libros El equilibrista y El amateur, editados por Orsai, se presentan el 14 de abril, a la 19, en Chacarerean Teatre, Nicaragua 5565.

Fuente: https://www.clarin.com/revista-n/mauricio-dayub-quiero-arreglar-mundo-herramientas-ferreteria_0_5S3SdRAIq3.html

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