TaBuenoChe! los títeres en un fenómeno viral
- La plataforma de streaming creció de forma inesperada con personajes improvisados, humor absurdo y una comunidad fiel que no para de sumar seguidores.
- Su creador dice que las marionetas se animan a decir las cosas que los humanos no se animan.
Empezó como una idea en pandemia y hoy es una cita obligada para miles cada semana. Pache y Plumis, dos perros títeres tan caóticos como entrañables, se convirtieron en el corazón de TaBuenoChe!, un canal de streaming que crece sin parar y ya captó la atención de figuras como Duki y Nicki Nicole.
Detrás de este universo hay un artista polifacético: la de Patricio Crom. Guitarrista de tango y titiritero “de toda la vida”, que encontró en el mundo digital una forma inesperada de expandir su universo creativo. Su vida cambió hace apenas seis meses, cuando decidió convertir una idea postergada en un proyecto concreto.
“Tenía la idea desde la pandemia. Pensé en construir un estudio afuera de mi casa, pero el tiempo se fue extendiendo entre trabajo y proyectos hasta que lo armé dentro de mi casa. Y ahí nació TaBuenoChe!”, recuerda.
Lo que empezó como una apuesta personal hoy tiene números contundentes: más de 46 mil suscriptores en YouTube, 407 mil seguidores en Instagram y 215 mil en TikTok. Sus clips se viralizan no sólo en Argentina, sino en toda América latina, mostrando a los títeres reaccionando a perros reales, hablando de sus «dueños» o compartiendo pantalla con artistas invitados.
El arte de la improvisación y el «espíritu de barrio»
«Hagan un títere y jueguen; es maravilloso» Patricio Noé Crom. Foto: Marcelo Carroll
Pero el universo de TaBuenoChe! no se construyó de un día para el otro. Muchos de sus personajes ya existían antes del canal.
“El nombre salió de una muletilla que decía el Monstri, uno de los personajes. Me gustó y quedó. Y la mayoría ya estaban creados, los fui haciendo a lo largo de los años. Después sumé otros para que los titiriteros amigos pudieran venir”, explica Crom. Así nació también Plumis, interpretado por Leandro “Chusko” Stazi, el primer invitado del ciclo. “Ahí pegó la dupla Pacheco-Plumis”.
“Pacheco se llama así porque estaba en esa zona visitando a unos amigos luthiers justo cuando lo estaba creando. Y Plumis lo pensamos con Leandro: queríamos que fuera de barrio, de Laferrere, con una historia medio caótica. Tenía que tener un nombre de influencer, pero bien argentino. Primero fue Ricardo Richard y después quedó Plumis”, cuenta.
Esa dupla es, en gran parte, el motor del fenómeno. Influenciados por el espíritu de Los Muppets, los personajes combinan improvisación, absurdo y una dinámica impredecible que cada miércoles por la noche reúne a miles de seguidores en vivo.
Detrás del humor y la espontaneidad hay, sin embargo, un trabajo meticuloso. La idea que Crom había tenido cinco años atrás empezó a tomar forma cuando decidió profesionalizar el proyecto. Durante ocho meses, antes de lanzar el canal, se dedicó a estudiar redes sociales, edición de video, funcionamiento de YouTube y transmisiones en vivo.
“Esto se hizo con horas de trabajo, no con presupuesto. Solo alguien cosiendo en su garaje de noche. Cualquiera puede hacerlo si ama lo que hace”, dice Patricio Crom. Foto Marcelo Carroll
“Estudié muy obsesivamente todo: a qué hora publicar, cómo, qué y dónde. Pasé horas viendo videos sobre cómo manejar un canal y una cuenta de Instagram. Después armé toda la parte visual. Lo más difícil fue la tecnología, que era algo que no manejaba”, reconoce.
“Esto se hizo con horas de trabajo, no con presupuesto. Sólo alguien cosiendo en su garaje de noche. Cualquiera puede hacerlo si ama lo que hace”, agrega.
El esfuerzo tuvo recompensa. Actualmente, el canal no solamente crece en la Argentina, sino que suma seguidores en Asia, Europa y distintos países de América. La viralización también llegó de la mano de figuras reconocidas: Nicki Nicole sigue la cuenta desde hace meses y Duki compartió uno de sus videos.
“Yo tenía un reel donde el Monstri estaba en el centro de la Tierra enseñando a contar. Empezaron a etiquetar a Duki hasta que lo vio y lo reposteó. Ahí decís: ‘qué increíble’. También el campeón del mundo con la Selección argentina Nicolás Tagliafico subió un video con su familia viendo el stream. No lo podía creer”, recuerda.
Duki resposteó al Monstri de TaBuenoChe!
Del tango a la pantalla: una formación obsesiva
Aunque hoy su proyecto está ligado al mundo digital, la historia de Crom viene de otro escenario. Patricio es un músico de élite, forma parte de un dúo de tango junto a Juan Villarruel, con quien realiza giras internacionales, y además toca shakuhachi, un instrumento japonés poco común en el país. Esa versatilidad lo llevó incluso a participar en Futurología Arlt, el disco de Fito Páez, en la canción La rosa de cobre.
“Viajo mucho como músico y con eso sostengo mi trabajo como titiritero independiente. La guitarra me dio la libertad de hacer lo que quiero con los títeres, sin depender de nadie”, explica.
Un refugio contra «lo horrendo del mundo»
Un refugio contra «lo horrendo del mundo». dice Patricio Crom sobre su canal de streaming. Foto: Marcelo Carroll
En un contexto donde la inteligencia artificial y la animación dominan buena parte del contenido, Patricio defiende el valor de lo artesanal.
“Lo que ves con los títeres sucedió de verdad. Estuvieron ahí. Se pueden tocar. Esa cercanía no la tiene la animación”, dice. Y recuerda una sensación que lo marcó desde chico: “Cuando veía a Los Muppets pensaba: ‘la rana René estuvo ahí’. Ese es el plus”.
Su vínculo con los títeres comenzó hace más de dos décadas, cuando decidió dedicarse a ello tras terminar el conservatorio. Fue autodidacta: aprendió a construirlos con blogs y a interpretarlos mirando videos y películas, estudiando cada movimiento.
Esa conexión tan profunda aún lo sorprende.
El vínculo de Patricio Crom con los títeres comenzó hace más de dos décadas. Foto Marcelo Carroll
“Sé que los controlo, pero cuando los veo en pantalla no me veo a mí, los veo a ellos. Me da orgullo. Me sorprenden sus personalidades”, cuenta. Y marca una diferencia clave: “Con títeres podés ser cualquier cosa. No hay límites”.
Aunque inicialmente pensó el canal para un público familiar, la audiencia terminó siendo mucho más amplia. Conviven chicos, adultos, fanáticos de las mascotas y usuarios que buscan desconectar del exceso de información.
Cada miércoles a las 20, miles de personas se conectan para ver un nuevo episodio, donde conviven personajes como El Cabra, Los Criptoquesitos, La Roca, Malévolo o Cristian Salchicha, uno de los más recientes y populares por su rivalidad con Pache.
“Todo es improvisado. A veces inventamos personajes en el momento y después la gente quiere que aparezcan. Entonces tengo que ir al taller a coserlos. Cristian nació así”, cuenta.
“No se pueden decir malas palabras. No se habla de títeres, porque ellos son reales: son perros. Y la última regla: ‘Lo horrendo del mundo humano no entra acá’. Es un espacio para descansar un poco de todo lo demás», dice Patricio Crom. Foto: Marcelo Carroll
El canal también tiene sus propias reglas
Hay tres reglas pegadas en la puerta del estudio: “No se pueden decir malas palabras. No se habla de títeres porque ellos son reales: son perros. Y la última regla: ‘lo horrendo del mundo humano no entra acá’. Es un espacio para descansar un poco de todo lo demás”, explica.
De cara al futuro, Crom ya imagina nuevos desafíos. Sueña con invitar a figuras como Pichu Straneo o León Gieco y con seguir mezclando el universo del streaming con la música en vivo. También proyecta llevar el formato al teatro y, a largo plazo, desarrollar películas con títeres, algo que -asegura- todavía no tuvo una gran escala en el país.
«Hasta ahora vinieron personas que admiro mucho: Omar ‘Baracus’, Malena Pichot. Alfredo Casero incluso me escribió. Sentí que fui aprobado por los maestros” asegura.
«Sueño con hacer películas. Nunca hubo en el país una gran producción al estilo Muppets y me gustaría lograrlo», dice. Mientras prepara una obra de teatro para vacaciones de invierno, cierra con una invitación al juego: «Los títeres traen felicidad y dicen cosas que nosotros no nos animamos. Hagan un títere y jueguen; es maravilloso».
