miércoles, enero 7, 2026
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“Las prácticas de dejar morir son mucho más generalizadas que las de matar”

  • En De matar a dejar morir, la intelectual analiza las biopolíticas contemporáneas que administran la vida y la muerte.
  • El libro propone un recorrido que va del nazismo a las violencias de Estado en América Latina y al neoliberalismo actual.
  • La autora retoma a Walter Benjamin para advertir sobre los peligros políticos del presente.

Walter Benjamin llamó “anunciadores del fuego” a quienes alertan sobre peligros inminentes para impedir que se produzcan. En De matar a dejar morir. Biopolíticas de selección de la vida, su último libro (Siglo XXI), Pilar Calveiro retoma la idea como “un llamado de atención hacia los fuegos actuales” que se propagan en el campo de la política. Si el filósofo alemán se refería a los indicios previos del nazismo antes de la Segunda Guerra, ahora “estamos frente a una profundización del neoliberalismo, un incremento y una aceleración de prácticas que ya vimos, por lo que me pregunto si esas modificaciones señalan ya formas diferentes de la gubernamentalidad”.Pilar Calveiro es argentina pero reside en México donde es investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de México. Foto: Juano Tesone.Pilar Calveiro es argentina pero reside en México donde es investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de México. Foto: Juano Tesone.

De matar a dejar morir, publicado por Siglo XXI Editores, condensa en su título un proceso histórico que Calveiro despliega en tres momentos: el del nazismo y su “tanatología” a través del genocidio; las violencias de Estado en los años setenta en América Latina y en particular la represión de la insurgencia y las alianzas de la política con el narcotráfico en México; ý la situación actual, en que “el predominio de la economía sobre la política y la sociedad” proyecta “la destrucción de todo rastro del Estado social” y “la aniquilación de la sociedad, entendida como espacio de organización y acción colectiva”.

Residente en México desde 1979, Calveiro se desempeña como profesora investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Entre otros libros es autora de obras relevantes sobre el terrorismo de Estado y la violencia política, como Poder y desaparición y Política y/o violencia. No se siente habilitada para opinar sobre la situación argentina “porque no vivo en el país, aunque me preocupa profundamente lo que ocurre”, y señala en la motosierra un símbolo “de lo que cercena la vida y como correlato el vínculo social, una práctica de muerte”.

De matar a dejar morir comienza por analizar las persistencias del nazismo en el presente. ¿Qué resaltaría en ese plano?

–Hay varios hechos que se conectan con el momento actual: una vocación de control de carácter mundial, que hoy llamaríamos global; una sociedad masificada que simultáneamente da lugar a políticas de individualización y aislamiento; la crisis de representación del sistema político y la pérdida de legitimidad del Estado, como ocurrió previamente al ascenso del nazismo. Otras cuestiones del nazismo una vez instalado también son indicativas, como el uso privilegiado de la propaganda y la construcción de un discurso a partir de una mentira que se instaura como verdad. Ahora, como señala Hannah Arendt, un totalitarismo no se constituye por elementos separados que sean semejantes; hay que entender cómo se articula lo que llamo una gubernamentalidad, es decir, el Estado, el gobierno y también las estrategias, los discursos, las prácticas institucionales y no institucionales.

–¿La globalización es un marco ideal para un modelo totalitario?

–Arendt decía que la ilusión del totalitarismo era constituir un mundo único. En algún punto la globalización lo es; sin embargo las potencias que están en juego no logran homogeneizar y unificar. Hay entonces un mundo en el que todos formamos parte y simultáneamente una multipolaridad que no permite la homogeneización absoluta.

–En varios pasajes se refiere a la situación actual en Palestina, habitualmente comparada con el genocidio nazi. ¿Cómo lo observa?

–El genocidio nazi expresa la cara mortífera de la biopolítica, que es cómo eliminar a un determinado grupo racializado: fueron los judíos, los gitanos, los disidentes políticos. En el genocidio palestino no hay que dudar en caracterizarlo como tal- se articulan las dos formas de la biopolítica, tanto matar como dejar morir. En los últimos dos años hemos visto en Palestina la práctica específica de matar de manera directa; sin embargo, esa práctica se sostiene sobre algo más prolongado, por lo menos desde 1948, que es el dejar morir en el sentido de llevar a una población a condiciones insostenibles de la vida por privación del agua, por privación de tierras cultivables, por limitación de las condiciones de salud.

–En 2012 el FMI advirtió sobre el impacto financiero del aumento del promedio de vida de la población, lo que llamó “riesgo de longevidad”, y recomendó subir la edad de jubilación para reducir lo que consideró un costo. ¿Ese tipo de observaciones forma parte del dejar morir?

–Las prácticas de dejar morir son mucho más generalizadas que las de matar de manera directa. Los jubilados son uno los sectores de la población objeto de estas prácticas, pero también encontramos a poblaciones de hombres y mujeres jóvenes, abandonados socialmente, marginados a circunstancias donde la vida no es sostenible o donde son objeto de prácticas de redes ilegales sin que el Derecho responda por ellos.

–Las desapariciones forzadas en México se producen según su análisis dentro de un “capitalismo criminal”. ¿Cómo define este concepto?

–No es algo que yo me invento sino el título de un libro muy interesante de Jairo Estrada Álvarez, un analista político colombiano. Las redes ilegales no son una disfunción ni se encuentran al margen sino que están dentro de la estructura del capitalismo como una de sus partes constitutivas. La articulación entre lo legal y lo ilegal, como entre lo público y lo privado, es orgánica en la fase neoliberal del capitalismo. En otro texto, Violencias de Estado, trabajé cómo la guerra antiterrorista y la guerra contra el crimen son en realidad dispositivos de control sobre la población. Eso ocurre en México, en lo que se caracterizó como guerra contra el crimen, y está ocurriendo y utilizándose de una manera muy clara en las políticas contra las redes criminales. Hay allí una serie de construcciones que en realidad propician el control de la población, y ese es su sentido último. Lo mismo ocurre con el antiterrorismo; es muy claro cómo Donald Trump usa el argumento cuando de lo que se trata para él es que la región permanezca dentro de su área de influencia.

–También sostiene que la corrupción no es un fenómeno secundario ni aleatorio del neoliberalismo sino estructural. Sin embargo el neoliberalismo afirma un discurso contra la corrupción.

–Sí, tiene un discurso, pero hay que observar cuáles son sus prácticas fundamentales. Por ejemplo, el neoliberalismo se instala sobre todo tratando de disminuir el aparato del Estado, de acotarlo, principalmente con políticas de privatización. Todo ese proceso tuvo modificaciones en los distintos países pero en general asignó lo que era público a corporaciones y empresas a las que estaban vinculados los propios responsables de las privatizaciones. El punto de inicio del neoliberalismo, su momento fundacional, ya está articulado con un núcleo de corrupción. Las privatizaciones fueron procesos de corrupción en los que la propiedad pública, más que vendida, fue entregada, regalada a corporaciones privadas.

–Las elecciones recientes en la Argentina, en Boliviay Chile, respaldan las políticas neoliberales. ¿Cómo se compadecen estos procesos con las acciones de resistencia que provocan las mismas políticas?

–Estas democracias que llegan a través de elecciones tienen que ser analizadas no solamente por la mayoría que las avaló en su instalación en el gobierno. Para hablar de democracia también hay que tener en cuenta otras cuestiones. La democracia implica el reconocimiento y el respeto de un conjunto de derechos individuales, sociales, colectivos, desconocidos por buena parte de los gobiernos que responden a la nueva derecha. Deberíamos hablar, aunque parezca un oxímoron, de democracias autoritarias, de gobiernos que acceden al poder a través de las mayorías pero que luego desmontan las instituciones democráticas y contravienen presupuestos de un sistema que es mucho más que la llegada por mayoría a un gobierno. Por otro lado, las democracias que intentan alternativas al modelo neoliberal en América Latina y en el mundo quedan muy restringidas por los condicionamientos de las circunstancias internacionales, por formas de subordinación a las políticas y a las prácticas internacionales, pero también a fenómenos internos, de las propias sociedades a las que responden. La esperanza de formas alternativas se encuentra en los márgenes, en los bordes, no tanto en la institucionalidad vigente. Es perfectamente válida la lucha dentro de la institucionalidad, pero hay que buscar las experiencias políticas que vienen de otra matriz, no occidental. En ese sentido le presto particular atención a experiencias comunitarias que tienen otra forma de pensar la sociedad, la política, la relación con la naturaleza y la relación con lo sagrado, y que nos hablan de una crisis casi terminal del capitalismo.Pilar Calveiro es argentina pero reside en México donde es investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de México. Foto: Juano Tesone.Pilar Calveiro es argentina pero reside en México donde es investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de México. Foto: Juano Tesone.

–En el capítulo final describe “un neoliberalismo mutante y recargado” después de la pandemia y la vigilancia digital como una forma de control masivo. ¿Cuál es el horizonte?

–Me interesa la masificación de lo digital por su impacto no solamente en términos de seguridad y vigilancia sobre la población sino también en las dinámicas sociales y en la construcción de las subjetividades. La masificación de lo digital ha producido transformaciones en todos esos campos y tiene que ver con otras formas de conceptualización del tiempo y del espacio muy importantes en términos sociales. Hay una restricción del espacio, una aceleración de los tiempos, unos efectos de aparente simultaneidad que distorsionan la relación entre tiempo y espacio e impactan en distintos ámbitos de la vida. Lo mismo ocurre con la relación con el propio cuerpo y con los otros cuerpos. Este cara a cara que tenemos en este momento, mirada contra mirada, se interrumpe con la profundización de lo digital.

–La nueva subjetividad que observa es la del individuo aislado frente a la pantalla. ¿Qué nos enseñan las prácticas comunitarias?

–Lo comunitario tiene que ver con el cara a cara, con el roce en todo sentido con el otro, con relaciones horizontales y no verticales, con la construcción y con la obligación de lo colectivo, que es mirar la necesidad de los otros. Simultáneamente, buena parte de las experiencias comunitarias, por ejemplo la de los pueblos originarios, implican también otro tipo de vínculo con la naturaleza. Queda allí claro cómo nuestra vida y la vida natural no son mundos separados ni contrapuestos y en vez de la idea de dominar la naturaleza está presente la articulación entre las formas de vida de lo natural y las formas de vida humana y social. También hay allí una recuperación de la dimensión de lo sagrado. Todo esto es completamente diferente a los rasgos de la gubernamentalidad neoliberal y con los ajustes de las nuevas derechas.

–En el libro utiliza apenas una vez y entre comillas la palabra “progresismo”. ¿Qué designa hoy ese término?

–Palabras como izquierda, derecha, progresismo, reaccionario, incluso fascismo, han quedado rebasadas en la circunstancia actual y están muy desgastadas. Democracia también es una palabra que se usa de muchas maneras. Por eso hablo de gubernamentalidad como forma de organización del poder y de las distintas resistencias y las alternativas como aquello que puede aparecer en un lugar diferente, con otras matrices.

Pilar Calveiro básico

  • Es argentina, residente en México desde 1979. Es doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se desempeña como profesora investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México.
  • Trabaja principalmente sobretemas de violencia política, historia reciente y memoria. Ha presentado más de setenta ponencias y conferencias en diversos países.
  • Publicó numerosos artículos en revistas especializadas y capítulos de obras colectivas en diferentes idiomas. Entre sus publicaciones individuales, se encuentran Poder y desaparición (Buenos Aires, Colihue, 1998), Redes familiares de sumisión y resistencia (México, UACM, 2003), Familia y poder (Buenos Aires, Libros de la Araucaria, 2006), Violencias de Estado (Siglo XXI, 2012) y Política y/o violencia (Siglo XXI, 2013).

De matar a dejar morir. Biopolíticas de selección de la vida, de Pilar Calveiro (Siglo XXI).

Fuente: https://www.clarin.com/cultura/pilar-calveiro-practicas-dejar-morir-generalizadas-matar_0_fqeb4Qf7qL.html

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