jueves, febrero 26, 2026
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“La virgen de la tosquera”, diferentes formas de la asfixia

La realizadora toma el texto de Mariana Enriquez para edificar un relato de iniciación que logra fundir lo siniestro con lo popular.

La virgen de la tosquera – 8 puntos

Argentina/España/México, 2025

Dirección: Laura Casabé

Guion: Benjamín Naishtat, sobre los cuentos “La virgen de la tosquera” y “El carrito”, de Mariana Enríquez

Duración: 95 minutos

Intérpretes: Dolores Oliverio, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Fernanda Echevarría, Agustín Sosa, Dady Brieva, Luisa Merelas.

Estreno disponible exclusivamente en salas.

Adaptación de dos cuentos de Mariana Enríquez extraídos del libro Los peligros de fumar en la cama (Editorial Anagrama), La virgen de la tosquera, dirigida por Laura Casabé, es la nueva sensación del cine de terror nacional, aunque su propuesta no encaja del todo en el molde más conservador del género. Su protagonista es Nati, una adolescente del conurbano que acaba de terminar la secundaria y espera ponerse de novia con su excompañero Diego, el chico que le gusta desde siempre, para pasar con él el mejor verano de su vida. Pero hay cosas que escapan no solo a su deseo, sino también a su control: es el verano de 2002 y todo lo que pueda salir mal, saldrá peor.

La que viene a arruinar los planes de la protagonista es Silvia, una chica más grande a la que Diego conoce a través de ICQ, antepasado paleozoico de Whatsapp. Y sin consulta previa la suma a la banda de amigos que comparten con otras dos compañeras, un par de hermanas que son (o parecen) mellizas. Silvia representa un elemento extraño que viene a alterar el balance del grupo, pero el interés especial que muestra por Diego también la convierten en una rival para Nati.

La virgen de la tosquera reconstruye por la vía cinematográfica la atmósfera sofocante que envolvió a lo ocurrido en diciembre de 2001 y quienes hayan vivido aquello en primera persona la identificarán enseguida con todo el cuerpo. Una angustia sin horizonte en la que la explosión de todo, incluido el país, era una amenaza latente y constante. Casabé utiliza esa carga para acumular tensión de forma progresiva a partir del uso virtuoso del sonido, la fotografía y el montaje como soportes dramáticos.

Atascada en ese pantanoso clima social, en Nati se combinan las pasiones y pulsiones propias de su edad con la inestabilidad que caracterizó a aquel período trágico, produciendo un explosivo cóctel emocional que hace brotar lo peor de ella. El relato sincroniza esas dos bombas de tiempo, la de lo íntimo y la de lo social, para mantener al espectador inquieto e incómodo durante toda la proyección.

El mayor mérito de La virgen de la tosquera quizás radica en su capacidad para fundir con éxito lo siniestro y lo popular, haciendo que el mal no tenga solo un origen sobrenatural, sino que también se filtra desde un fuera de campo socialmente reconocible. Desde ahí llegan, tan aterradores como cualquier fantasma, la violencia de clase, la disfuncionalidad familiar, la indiferencia social, la pobreza convertida en amenaza y, sobre todo, la mano invisible de un mercado que aplasta, desgarra y lo devora todo. Este último quizás sea el más espantoso de los monstruos que habitan la película.

A partir de esos elementos, La virgen de la tosquera confirma que el cine de terror nacional puede resultar tan lúcido como efectivo cuando entiende que los paisajes y las heridas de la memoria reciente pueden ser un terreno fértil para sembrar y cosechar el miedo. Y, en este caso, para ello resulta fundamental el guión, obra del también cineasta Benjamín Naishtat. Tan sólido en la construcción de la trama como a la hora de tender los puentes que conectan a la ficción con la realidad, en su labor se afirma la precisa puesta en escena diseñada por Casabé.

No parece casual que el propio Naishtat sea el director detrás de películas como Rojo (2018), El movimiento (2015) y muy especialmente Historia del miedo (2014), en la que casi todos los elementos que se articulan en la película de Casabé, con excepción de lo sobrenatural, ya estaban presentes. Es por ahí, pero también en torno a La ciénaga, de Lucrecia Martel, o al cine de Demián Rugna, donde hay que rastrear la ecléctica genealogía de La virgen de la tosquera.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/01/14/la-virgen-de-la-tosquera-diferentes-formas-de-la-asfixia/

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