miércoles, abril 8, 2026
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Juanse, el líder de Ratones Paranoicos y su faceta desconocida

Este miércoles 8 de abril, en La Casa de la Cultura, se interpretará una selección de las obras de Hipólito Gutiérrez y se anunciará un documental sobre él.El rockero habla de la devoción de su papá por Bach (de allí su nombre, Juan Sebastián), de cómo le inculcó la música desde la cuna, de su legado y de cómo eran fanáticos uno del otro.

“Cuando nací estuve prácticamente muerto. Mi vieja decía: ‘¿Qué hacemos?’. Y mi padre respondió: ‘Mirá, yo no conozco a Dios, pero nunca escuché nada más cerca de Dios que a Bach. Llamemos al bebé Juan Sebastián’”. La anécdota, que explica el origen de su nombre, no es sólo una curiosidad familiar: condensa una escena fundacional. Para Juanse –referente del rock argentino y líder de Ratones Paranoicos– la música de Johann Sebastian Bach sigue siendo una experiencia cercana a lo sagrado, una forma de verdad que no necesita traducción.

En estos días, mientras se prepara para su presentación del 25 de abril en el Gran Rex en homenaje a Pappo, Juanse encuentra un espacio para hablar de su padre, Hipólito Gutiérrez (1931–2009), compositor de música contemporánea. Una selección de sus obras se interpreta este miércoles 8 de abril en el Salón Dorado de la Casa de Cultura, donde además se presenta su fondo documental, actualmente en proceso de organización. No se trata sólo de un concierto, sino de un gesto de restitución: poner en circulación una obra que, durante años, quedó en los márgenes.

Hace poco, Juanse donó ese archivo a la Biblioteca del Congreso. Allí comienza a delinearse la figura de un músico poco conocido, pero activo en el ámbito de la música contemporánea argentina: discípulo de Jacobo Ficher, autor de obras sinfónicas como Obertura Unamuniana (1966) y Tres eternidades (1977), ambas estrenadas en el Teatro Colón, además de piezas de cámara como Oda II y Nocturno Scherzoso (1991). Participó también en instituciones como Compositores Unidos de la Argentina (CUDA) y el CAMU, y fue jurado en la Tribuna Internacional de Música Contemporánea.

El archivo -partituras, programas, manuscritos, fotos- está siendo ordenado por un equipo especializado de la Biblioteca del Congreso, encabezado por Noelia Álvarez Marimón y Antonio Pérez Botta, en colaboración con el Conservatorio Manuel de Falla, donde Gutiérrez se formó. Cuando ese proceso concluya, permitirá reconstruir no sólo la trayectoria de un compositor singular, sino también el entramado de una época. Porque ningún artista crea en soledad: toda obra forma parte de una red de influencias, tensiones y diálogos que configuran una memoria sonora y cultural.

La conversación con Juanse comienza en la puerta de su casa y, bajo una lluvia finita pero persistente, continúa hasta un café cercano. El trayecto, breve en distancia, se vuelve extenso en palabras. Desde allí, la charla se despliega en múltiples direcciones: un recorrido errante y generoso, sin rumbo fijo pero lleno de desvíos reveladores, donde cada tema parece abrir otro.

Juanse defiende a Alfred Brendel como el mejor intérprete de Bach en el teclado, evoca a Luis Alberto Spinetta, cuestiona el estado de la cultura contemporánea y pasa de la religión a las artes visuales, de la historia a la experiencia personal.

En un momento, interrumpe la charla para buscar en su celular el aria y coro “Sehet, Jesus hat die Hand”, de la Pasión según San Mateo, en la versión de John Eliot Gardiner junto al Monteverdi Choir. Escucha en silencio, concentrado, y luego tararea otro número completo. “Cada vez que suena la Pasión se manifiesta el Espíritu Santo”, dice Juanse. “Yo era fanático de Bach antes de convertirme y antes de nacer. Cuando Bach estrenó la Pasión según San Mateo la hizo completa, dura tres horas. Hoy casi nadie la hace así. Sólo Gardiner”.Hipólito y Juanse Gutiérrez. El papá hizo un tema inspirado en "La nave", una canción de su hijo con Ratones Paranoicos: "Obviamente que no vas a reconocer absolutamente nada del tema", dice Juanse.Hipólito y Juanse Gutiérrez. El papá hizo un tema inspirado en «La nave», una canción de su hijo con Ratones Paranoicos: «Obviamente que no vas a reconocer absolutamente nada del tema», dice Juanse.

Crecer con papá

-Parece que en la elección de tu nombre tu padre te marcó un destino. ¿Cómo fue la relación con él?

-Muy fuerte. Empecé a entender la música desde muy chico, casi desde que tengo memoria. Mi papá componía en casa, en un piano Grotrian-Steinweg muy antiguo. Viví prácticamente el sesenta por ciento de mi vida en dos ambientes, rodeado de música todo el tiempo. Incluso recuerdo haber escuchado música antes de poder explicarlo.

-¿Escuchaban juntos?

-Sí, se armaba un Gin Tonic, se sentaba a escuchar o se paraba a dirigir de acuerdo al estado de ánimo. Y yo jugaba o estaba en alfombra escuchando.

Cuando íbamos en un Gordini al Teatro Colón, me hacía escuchar la radio, Nacional o Municipal. Pasaba los diales y me preguntaba: “¿Qué es?”. Yo, medio dormido atrás, le decía: “Mozart”. Tengo una memoria no prodigiosa, pero bastante amplia. Escuché La mer de Debussy cuatro o cinco veces seguidas cuando era chico. No podía explicarla, pero veía el mar entero: el oleaje de la costa, el oleaje interno, el movimiento profundo. Fue muy dinámico todo con mi padre.

-Intentemos reconstruir a tu papá.

-Es imposible. Estaba completamente loco. A él le molestaban dos temas: lo erudito y lo clásico. Él se consideraba un músico contemporáneo, ni siquiera moderno. Le interesaba muchísimo que nosotros escucháramos su música. Él sabía que yo ya lo entendía. Sufrí porque a mi viejo lo rodeó una enorme envidia. Luchamos contra (los críticos) Pompeyo y Sibila Camps siglos, porque, aparte de hacer pelota a mi viejo, me hacían pelota a mí.

-Retomemos la reconstrucción…

-Mi padre era una especie de Van Gogh, con una mezcla de Paganini y Bartok. Una cosa así. Era un peligro humano. A él no le importaba que fueran todos millonarios. Lo que él quería es tener un momento para componer, de 4:30 de la mañana a 6:30, que se iba en un colectivo a vender rulemanes. Mi vieja era su manager. Tenían una relación inexplicable, ella lo ordenaba.

-¿Vive tu mamá?

-Sí, tiene 90.Hipólito Gutiérrez. Además de músico, dibujaba y era un excelente vendedor de rulemanes.Hipólito Gutiérrez. Además de músico, dibujaba y era un excelente vendedor de rulemanes.

-¿Está lúcida?

-Demasiado. Mi madre lo conducía a mi padre frente a la impotencia de no poder compartir todo su conocimiento; a veces el conocimiento juega a favor, pero a veces te juega en contra. Él encontró mucho refugio en Alicia Terzián, su conexión, su impronta, su ego, su dinamismo, su extroversión, lo ayudó muchísimo. Lo obligó, por ejemplo, ir a Suiza porque había estrenos de obras de él. Había una complejidad a la que era muy difícil acceder. Y creo que Alicia era la que más nivel tenía como para poder entender la obra, de hecho, al entenderla no podía guardarla en un cajón.

Ojalá alcances a escuchar la grabación de Unamuniana. Él arranca con algo que cualquier músico del pasado, del presente y del futuro hubiera usado para cerrar la obra, porque no se puede llegar más lejos. Sin embargo, él arranca con eso. Me acuerdo de Víctor Tevah dirigiendo, para mí era como haber estado con los Stones.

Papá, ¿me afinás la viola?

-¿Estabas en los ensayos?

-Sí, claro. No me perdía nada. En una entrevista le preguntaron a Keith Richards “¿Qué te considerás que sos? Guitarrista, músico, compositor, superestrella, estrella, productor, guitarrista…”. “Soy un simple ladrón de sonidos ocultos”, respondió. Mi viejo estaba muy en eso.

-Tu papá escribía música contemporánea, ¿Te acordás cómo percibías esa música? ¿Cómo la entendías?

-Me volaba la cabeza, sobre todo ir a estrenos con directores internacionales.Fotos del fondo documental Hipólito Felipe Gutiérrez. Aquí, una partitura del compositor.Fotos del fondo documental Hipólito Felipe Gutiérrez. Aquí, una partitura del compositor.

-¿De qué vivía? ¿Daba clases?

-Era corredor de rulemanes. Era un gran vendedor. Tuvo récord de ventas, entre el ’67 al ’68, de aire acondicionados en Siam. Aparte era un eximio dibujante y calígrafo. Trabajó en Vialidad Nacional, dibujaba mapas. Increíble. Con 19 años era el encargado de ir al Sur, pararse en la altura y dibujar. Hay muchos dibujos de los mapas que los hizo mi viejo.

-¿Te llevaba a conciertos?

-Siempre. A los seis años sabía de memoria óperas como El rapto en el serrallo. Yo era fanático de Mozart y de Bach.

-En el archivo hay unas variaciones sobre un tema de Mozart.

-Claro, al ver que yo era fanático de Mozart, compuso eso.

-¿Tu papá quiso que estudiaras música cuando eras chico?

-Estudié piano con Mercedes Pomilio. Pero un día le dije que no iba a tomar más clases porque el conocimiento me quitaba inspiración para lo que yo quería hacer. Él vio que yo empezaba a escuchar los Beatles a los tres, cuatro años, escuchaba música infantil también, pero mucho más a los Beatles, a Creedence.

-¿Él te conseguía esos discos?

-Mi vieja era la que iba al centro por el tema de su trabajo en las artes visuales y traía los simples de los Beatles. Así que, mi viejo me sugirió tocar la guitarra. Mi primera guitarra fue eléctrica, una cosa insólita. Tenía 11 años y le pedía «¿Papá, me afinas la viola?». Se cansó un día y llamó a Zilikas. Me enseñó a tocar el Re, el Sol, el Do, el Mi y el La. “Vos dale a esto, no le hagas caso a nadie”. Después hice clásico con Carlos Groisman, Di dos conciertos. Groisman fue el guitarrista más importante que tuvimos en el país, maestro en todo sentido.El trabajo para el fondo documental de Hipólito Felipe Gutiérrez, en la Biblioteca del Congreso de la Nación.El trabajo para el fondo documental de Hipólito Felipe Gutiérrez, en la Biblioteca del Congreso de la Nación.

-¿Y qué decía tu viejo de los Beatles?

-Aceptación total. Mi viejo era un bohemio, tenía varias especialidades. Obviamente se recibió de músico, pero era un experto en árboles, en insectos, en música. Mi viejo nunca entró en conflicto con el mundo: iba a ver rugby, fútbol, yo lo volví loco para que me llevara a ver a Boca, y me llevaba. Era muy multifacético dentro de su bohemia, que era una bohemia si bien eclética, por otro lado metafísica, digamos. Iba un poco más allá, no tanto por la parte filosófica sino por la parte poética. Estaríamos un año entero hablando de cómo se fue formando mi papá

-¿En qué reconocés su influencia en tu música?

-En el entusiasmo. Toco igual para tres personas que para un estadio. Eso lo aprendí de él.

Un blues para Juanse

-¿Tu papá siguió componiendo hasta el final?

-Sí. La última obra la estrenó en una catedral del microcentro, para órgano y voz. Era hermosísima. Cantó Marta Blanco.

-¿Solías ir a todos los estrenos?

-Yo era fanático. Fanático como era él fanático mío.Hipólito Gutiérrez solía ir a los shows de Juanse e incluso hizo arreglos orquestales para un par de temas de Ratones Paranoicos.Hipólito Gutiérrez solía ir a los shows de Juanse e incluso hizo arreglos orquestales para un par de temas de Ratones Paranoicos.

-¿Él iba también a tus shows?

-Sí, sí, él llegó a componer un blues (Fantasía Rhythm and Blues) basado en mi tema La nave. Obviamente que no vas a reconocer absolutamente nada del tema.Juanse creció escuchando música clásica. Adora a Bach y a Mozart y disfruta viendo a Martha Argerich tocar el piano.Juanse creció escuchando música clásica. Adora a Bach y a Mozart y disfruta viendo a Martha Argerich tocar el piano.

-¿Te cuestionaba algo de tu mundo?

-Nunca, jamás. Es más, cuando vino Andrew Loog Oldham al país a producirnos, grabamos dos discos en el exterior, pero hubo uno que tuvimos que grabar algunas partes de bases acá. Se llama Planeta Paranoico. ¿Pero qué pasa? Mi papá ya había hecho los arreglos de dos temas del álbum Furtivos, que fue el disco que nos catapultó, Encerrado Hay sábados. Todos los arreglos los hizo él y dirigió la orquesta en el estudio. Le encantó. Yo les había avisado a los músicos que se prepararan que venía un loco. Lo anuncié. Todavía me encuentro con algunos músicos de esas sesiones que me dicen que aprendieron mucho de esa experiencia.

-¿Creés que se sentía solo?

-Sí, estaba solo. Estaba solo intelectualmente. Te cuento una anécdota. Estaba jugando en el lobby del Teatro San Martín, era chico, tenía 9 años. Mi papá estaba parado hablando y yo estaba haciendo un despelote tremendo. Los de la boletería buscaban quién era el padre del niño molesto. Y entonces, termino de jugar, y mi papa me llama la atención. Dije, “chau, me va a retar”. Y no, me dice, «Te quiero presentar al señor Aaron Copland». Copland había venido fue a escuchar el estreno de Tres eternidades para soprano y orquesta en el Teatro Colón en 1971. Después creo que estuvo también en Oda 2 en el Colón. Era ese nivel. Y estaba en congruencia con Ligeti.

-¿Tus hijos lo conocieron?

-Sí. Lo aman profundamente.

-Y tu hijo también es músico.

-Sí. Daland tiene un grupo en Londres con el nieto de Ringo Starr y la hija de una de las Spice Girls. Ahora está armando su banda solista.

-¿Seguís yendo a conciertos?

-Yo voy solamente a ver a Marthita (Argerich) cuando viene a tocar el N°3 de Prokofiev. Si no, no voy a ningún lado. No hay nada superior a eso. Salvo que venga alguien y haga la Pasión, sea de San Mateo o de San Juan.

-¿Estás emocionado con el concierto dedicado a tu padre?

-No. La emoción es el elemento que se usa para usufructuar eventos.

-Un recuerdo con tu papá…

-Estar en la playa, tener miedo a meterme al mar y que él me meta con él y me saque a babucha de las olas gigantes. Me decía, «¿Viste, Pancho qué lindo es el mar?”.El trabajo para el fondo documental de Hipólito Felipe Gutiérrez, el papá de Juanse.El trabajo para el fondo documental de Hipólito Felipe Gutiérrez, el papá de Juanse.

Ficha

Homenaje al compositor Hipólito Gutiérrez

Preservación, donación y digitalización de su obra

Programa: «Dos Líricas para Edith», Poema de Edith F. de Conti, I. «El Pinar (La Casa de Escobar)», II.» Vida», Marina García, soprano; Laura Daian, piano; «Piezas infantiles», «Marcha», Diego Ortiz, piano; «Para leer en forma interrogativa», A. “Sabia piel” , Poema de Julio Cortázar Director: Nicolás Kapustiansky; Marina García, soprano; Ana Ligia Mastruzzo, flauta; Griselda Giannini, clarinete; Irene Barrantes, violín; Juan Ignacio Zubiaurre, violoncello; Aron Mathias Coronel, bandoneón, Inés Sabatini, piano Lugar: Salón Dorado de la Casa de la Cultura. Av. de Mayo 575 (CABA). miércoles 8 de abril, a las19, entrada libre y gratuita.

Fuente: https://www.clarin.com/espectaculos/juanse-lider-ratones-paranoicos-faceta-desconocida-homenaje-padre-compositor-musica-contemporanea_0_SOMg3TagHH.html

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