«El árbol distintivo de la Ciudad de Buenos Aires»
Cada primavera, las calles, plazas y avenidas enteras de la Ciudad Buenos Aires se tiñen de violeta con las flores que caen de uno de los árboles más emblemáticos.
Su floración sucede al inicio de la primavera. Sus flores son mayormente de color lila, aunque existen variaciones en tonos azules, violetas y celestes.
Se trata de una especie que fue introducida en el siglo XIX por el paisajista Carlos Thays. En 2015, fue nombrado como «árbol distintivo de la Ciudad de Buenos Aires» por la Legislatura porteña.
Se trata de un árbol que florece en primavera y llena de color las calles de la Ciudad. Foto: Clarín/Rafael Mario Quinteros
Cuál es el árbol de flores violetas que tiñe las calles de la Ciudad
Se trata del Jacarandá (Jacaranda mimosifolia) su nombre proviene del idioma guaraní, de su variante tupí, y puede interpretarse como «de agradable fragancia». Bajo ese mismo nombre se conoce a esta planta en varios países de Sudamérica.
Se trata de un árbol subtropical de la familia Bignoniaceae, originario de Sudamérica, que fue ampliamente cultivado en distintas ciudades por sus vistosas y duraderas flores violetas.
Además de sus flores, es decir, el aspecto característico que más destaca a esta especie, la madera del Jacarandá también es muy valorada por sus tonos crema y rosados. Al mismo tiempo, se la suele usar para la fabricación de muebles y la decoración de interiores de autos de alta gama.
Cómo cultivar un Jacarandá
El Jacarandá no es un árbol que se pueda desarrollar correctamente en zonas frías, donde las temperaturas puedan alcanzar los 0°C. Es por eso que este árbol prefiere un suelo arenoso que cuente con un buen drenaje. Además, sus flores violetas se lucen mejor cuando la especie se planta a pleno sol.
Las flores violetas del Jacarandá se aprecian mejor cuando el árbol tiene poco follaje. Foto: Clarín/Emmanuel Fernández
Cuando las flores caen, cobren el suelo con una capa gruesa que debe rastrillarse antes de que se comiencen a descomponer. Esa es justamente una de las razones por las que se plantan tantos Jacarandás sobre las veredas. De esta manera, las flores caen en la calle en lugar de acumularse sobre la tierra, lo que evita que se descompongan rápidamente.
La poda es fundamental para darle mantenimiento a esta especie de árbol. Si se busca lograr la mejor forma posible y potenciar la apariencia y visibilidad de las flores, es recomendable podar las ramas más pequeñas al principio de la primavera.
A la hora del cuidado del Jacarandá para lograr su correcto desarrollo, también es un paso fundamental recortar los chupones, es decir, los brotes vigorosos que crecen de forma indeseada en la base del tronco.
