Romina Paula y el arte de desobedecer
- Con Un sueño raro, la dramaturga y directora vuelve a llevar la escena hacia ese territorio donde el realismo se resquebraja y la imaginación toma el mando.
- En esta entrevista habla del artificio, la ciencia ficción, la escritura, la memoria y de personajes que, antes que vivir una historia, parecen inventarla mientras sucede.
Las dos mujeres se entregan a la imaginación como si fuera un animal que no pudo ser domesticado, que las sujeta y, al mismo tiempo, rompe esa realidad fantasmática para llevarlas a un territorio solo posible en el teatro. Esta imagen surge como una descripción sensible de Un sueño raro, la obra que Romina Paula estrena en el marco de la programación del Club de Artes Escénicas Paraíso, y donde Susana Pampín y Carolina Saade se enredan en dos personajes que parecen ser el mismo, como si una saliera del cuerpo de la otra en una maternidad tan real como ilusoria o como si los dos personajes se inventaran mientras el diálogo sucede.
Romina Paula como directora y dramaturga se acerca a la escena en un gesto de aparente realismo hasta que el artificio conquista la historia y los personajes se convierten en narradores como si el tiempo de la ficción les permitiera adueñarse de lo que ocurre para contar su propio relato, para imponer su mirada por encima de las determinaciones dramáticas.
En 2010, Romina Paula estrenó una versión de El zoo de cristal, de Tennessee Williams, llamada El tiempo todo entero, donde el personaje de Laura, en este caso con el nombre de Antonia (interpretado entonces por Pilar Gamboa), ocupaba el lugar de Tom en su rol de narradora. La pieza, ubicada en una Buenos Aires actual, hacía de la fragilidad una forma leve donde las situaciones no eran tan definitivas como en la obra del autor norteamericano, sino que la profundidad estaba en esos vínculos de personajes simples, atrapados en un sufrimiento imperceptible. Este material que surgió en el teatro independiente y que Romina Paula presentó con la compañía Silencio, creada en el año 2007 junto a Gamboa, Esteban Bigliardi, Pampín y Esteban Lamothe, regresa a una sala comercial durante nueve funciones.
Ensayo de «Un sueño raro», de Romina Paula, con Susana Pampín y Carolina Saade. Foto: Maxi Failla
Sumada a esa convivencia de dos obras que marcan en sus similitudes el trazo diferente de una artista capaz de proponer universos que están en el límite de la ilusión y la cercanía, como si viéramos la escena desde la interioridad de sus personajes, surge también la escritura de una novela como Hija biográfica (Editorial Entropía), donde una narradora púber convierte a su madre en un personaje literario mientras es testigo de su vida. La misma editorial, además, lanza en agosto un libro que reúne cinco de sus obras teatrales: Sombras, por supuesto; Cimarrón; Fauna; El tiempo todo entero y Algo de ruido hace.
Romina Paula concedió esta entrevista a Revista Ñ después de una jornada de ensayo de Un sueño raro cuando todavía su nueva obra era una hipótesis o un enigma.
–En tus obras de teatro y en tu novela Hija biográfica, los personajes viven los hechos, pero también son narradores como si el tiempo de la ficción habilitara en ellos el espacio para la imaginación, para convertirse en autores dentro de la historia.
–Son personajes que crean un mundo. Siento que es algo mío, hay una situación, pero esa situación es una excusa para que esos personajes hablen de temas o de teorías que a mí me obsesionan. En este sentido, hay algo autoral de ellos. En el caso de Hija biográfica, la hija cuenta las historias de la madre, pero podría estar inventándolas, porque sabe todo con un nivel de detalle que es medio como la dramaturga de la vida de la mamá. Cuando me pongo a escribir, sobre todo teatro, que son procesos más cortos, la novela abarca más años, genero estructuras o excusas para hablar de temas, para abrir el diálogo. Me divierte, cuando veo la obra estrenada, y veo a un grupo de gente mirando a una persona que está contando algo muy íntimo, pero no íntimo porque cuente algo de mi vida, sino porque es algo que me interesa llevado a un lugar muy público y que todo eso tenga después un dispositivo teatral donde hay cuerpos y personas que generan sensaciones que te mueven experiencias, vínculos tuyos. Eso es lo que me parece fascinante del teatro: que uno pone algo en escena y eso evoca otra cosa.
En esta obra, los dos personajes son la misma persona, por momentos parece que son madre e hija, pero, en realidad, son la misma mujer y eso está expuesto desde el primer momento. Yo sabía que quería algo de ciencia ficción, pero no sabía cómo convertirlo en estructura. Al principio, ellas eran madre e hija, pero me agarraba un revival de El tiempo todo entero y tampoco me interesaba contar ese vínculo. Entonces puse por delante el tema del viaje en el tiempo, que el personaje de Susana Pampín llega a hablar con su yo de los 28 años, interpretada por Carolina Saade, pero me costaba asumir la estructura de un relato de ciencia ficción y buscaba aplicar el realismo, entonces pensé: «¿Y si rompemos la cuarta pared?». Es algo que no hice nunca. Decidí hacer el ejercicio de que Carolina Saade le explique este dispositivo al público. Eso hace que lo discursivo esté por delante de la situación.
La novela «Hija biográfica» y las cinco obras teatrales de Romina Paula. Ambos libros, editados por Entropía.
–Tus obras por lo general tienen una apariencia realista, pero, en un momento, aparece el artificio. Si bien se logra una conexión emocional y un nivel de identificación, también aparece un plano más distanciado donde se está pensando la escena.
–Siento que vivimos un momento donde todo está tan raro y no me refiero solo a Milei, pienso en la IA, que es un cambio de paradigma muy grande que incorporamos como si fuera algo sencillo y me pasó de decir: «¿Qué es lo real ahora? ¿Qué es un relato real con una historia real que sucede en el mundo real?». Ya no existe tal cosa, es mucho más una cuestión de percepción y opiniones. No sé qué es una obra realista ahora y no sé qué es una obra que no lo es y eso abre un buen momento para la ficción. Pienso en una temporalidad más rota, como un modo de estatizar esta incertidumbre.
Carolina Saade, Romina Paula y Susana Pampín. Estrenan «Un sueño raro», el 14 de agosto en ArtHaus. Foto: Prensa
Del teatro a la novela
–En Hija biográfica se desafía el verosímil, porque no se trata de pensar como habla una niña sino de plantear un discurso donde esa niña es en relación con un lenguaje que la constituye como narradora.
–En los talleres, cuando le ponés voz a alguien de otra edad o de otra clase social que no conocés aparece el tabú de la verosimilitud. No sé cómo habla una niña, no hablan todas igual y aunque desgrabara a una chica que vive en la sierra cordobesa, también sería la parte por el todo y en los textos funciona cuando hay una coherencia que tiene que ver con el código. Igual era consciente de que en Hija biográfica tanto cuando narra en primera persona o cuando usa el discurso indirecto, las dos dimensiones tenían su dificultad de pacto de lectura. ¿Habla así una chica de 13 años en Córdoba? ¿Cómo se acuerda de todo lo que le contó la mamá? Desde el verosímil, podés anular el libro en dos minutos y es válido, fui consciente de eso pero dije: «El libro es este, porque para mí el pacto de lectura era entre esa primera persona que narra y yo como autora que escribo en primera persona y que escribo teatro». Ahí está expuesto el artificio.
Romina Paula. Foto: Maxi Failla
–En El tiempo todo entero que es una versión de El zoo de cristal, el personaje de Laura, que en este caso se llama Antonia, asume un rol similar al que en la obra de Tennessee Williams tenía Tom, ella se convierte en la creadora de historias y vemos la obra desde su punto de vista. Es interesante porque la dificultad que tiene el personaje de Laura es que no sabemos lo que piensa y en tu obra parece que le dieras la oportunidad a ese personaje de ser protagonista.
–Esa era la idea en su momento. Me encanta El zoo de cristal, la obra original me parece hermosa. Vi algunas puestas, pero me parece más difícil porque ahora esa puesta es vieja si la hacés exactamente como está escrita, el texto, como contiene todos los tiempos, es muy lindo pero sabemos que Tom es Tennessee Williams y que tenía una hermana a la que le hicieron una lobotomía y para él la hermana es el dolor, el silencio, no tiene voz, lo entiendo. En la versión del año 2010, Antonia es una chica que no sale de su cuarto, pero no está sola porque se comunica con otras personas a través de la computadora en una etapa muy incipiente de la internet. Pienso en esa obra y me doy cuenta de que ahora estamos empezando a vivir las consecuencias de eso qué hizo la internet en nuestra vida donde cambió la dimensión de lo que significa estar cerca o lejos de alguien.
«Sombras por supuesto», de Romina Paula, con la compañía Silencio. En escena: Pilar Gamboa, Esteban Lamothe y Esteban Bigliardi. Foto: EFE/Sebastián Arpesella
–También, más allá de los diálogos, en tus obras hay otra dimensión de la palabra muy fuerte que es el pensamiento. Los personajes están pensando más que hablando y ahí es donde el lenguaje entra en otra zona porque aparece la interioridad que rompe ciertas convenciones de la escena y de lo que los personajes tendrían que ser.
–En el caso de esta nueva obra, Un sueño raro, los dos personajes son la misma persona pero como ves dos actrices se establece algo vincular y por la diferencia de edad, armas la relación madre-hija. Cuando me puse a escribirla, como sabía que no podía escribir otra obra para cuatro personajes porque los actores de mi compañía tienen muchos compromisos laborales, pensé en hacer una obra con menos personajes y cuando me puse a escribir dije: «¿Cómo se escribe para dos personajes?». No lo había hecho nunca, acostumbrada a escribir para cuatro pensaba: «¿Quién desequilibra?».
Terminé construyendo una obra donde las dos mujeres son Irene pero por momentos Carolina Saade es Aurora que es la hija de Irene y cuando Carolina dice ‘soy vos y también soy tu hija’, siento que me rebota hacía los vínculos reales de una manera que me interesa. Pienso si tener un hijo, de algún modo, es como si fueras vos misma reflejada, siento que estoy tocando otra fibra que no fui a buscar, pero que aparece aunque no me interesa hablar de eso explícitamente, pero siento que cuando lo veo funcionando, entiendo o descubro algo en lo que no había pensado antes.
*Un sueño raro se presenta el 14, 15, 16, 17, 24 y 31 de agosto, a las 20, y el 22, 23, 29 y 30 de agosto, a las 16, en ArtHaus, Bartolomé Mitre 434.
*El tiempo todo entero se presenta los martes a las 20 en el Paseo La Plaza, Corrientes 1660. Desde el 18 de agosto.
Fuente: https://www.clarin.com/revista-n/romina-paula-arte-desobedecer-realidad_0_MKH0OXLSbO.html
